El verse uno mismo desnudo frente a millones de personas pudiera ser una experiencia inolvidable. Claro, en el sentido de que nunca podría borrarse de tu memoria la vergüenza de exponer los treinta y cinco kilos que traes de más frente a quien sabe cuantos conocidos (por no contar los desconocidos) y que seas criticado hasta por no tener bello en el tren de aterrizaje, por no llamarlo de otra manera.
Algo parecido le sucede al director de cine Pedro Almodovar. Bueno, pero el se desnuda de otra manera: Pone al descubierto en cada uno de sus filmes los rincones inexplorados de su infancia, su familia, su madre, etc.
Antes de mencionar que nació en la década de los 50 y demás cifras que solo nos sirven para nunca memorizarlas y gastar en más tinta y papel. Vayamos al grano con las experiencias, que según se puede palpar visualmente, han marcado su vida y el estilo de hacer cine.
La mala educación lo hizo perder la fe.
Según Almodóvar, quien estudió el Bachillerato elemental y superior con los Salesianos y Franciscanos y conexos, perdió la fe en Dios debido a su mala educación religiosa. Ese hecho lo motivó, por así decirlo a ir al cine de manera compulsiva. “Una de cal por dos de arena” o alguna otra frase contentadora con la que se pueda comparar, justifica el que la traumática experiencia de ir a una escuela de monjas nos haya regalado un buen director de cine.
Según Almodóvar, sus recuerdos han sido importantes a la hora de escribir el guión de La mala educación, pues vivió en los escenarios y en las épocas que transcurre la misma. Más, sin embargo, no es autobiografica. Ni un ajuste de cuentas con los curas que lo maleducaron, asegura, solo dios y él lo saben.
Volver, de nuevo a la infancia.
Almodovar tuvo a su madre muy cerca durante el rodaje de Volver y asegura que ha logrado encajar una pieza que a lo largo de su vida le ha provocado mucho dolor y ansiedad. Ha pasado un duelo que necesitaba, igual no habla claramente de que o de quien, pero ha aceptado mejor el concepto de muerte y la perdida de un ser querido.
Además, los recuerdos más alegres de su infancia los recuerda junto al rió, también es el lugar donde descubrió su sensualidad.
El recuerdo de acompañar a su madre al río y ver lavar a todas las mujeres, se convirtió en la cosa que más añora de su infancia y pubertad.
Y otro recuerdo más de su madre surge al rendir homenaje a la vecina solidaria quien comparte los problemas de sus vecinos y hasta da su vida por cuidar la de los demás. De hecho cuenta que su madre vivió gran parte de sus últimos años asistida por sus vecinas más próximas.
La flor de su secreto.
La soledad de una madre viuda, de hecho la madre de Almodovar, se ve reflejada en La flor de mi secreto, una de sus películas con Victoria Abril.
En ella recuerda nuevamente la necesidad de dedicarle un tiempo a su progenitora, de quien siente tentación de hacer una película completamente sobre ella. De ahí viene Todo sobre mi madre donde navega entre más temas sobre la maternidad herida y la soledad espontánea entre las mujeres.
Uno y otra vez sobrevienen los recuerdos de su infancia en cada filmación, quizá ésta sea no muy diferente a la de muchos pero si se nota que le marcaron profundamente, y le llevaron a crear en el celuloide su propio reflejo, el mismo que lo deja al desnudo.