Donde habita la ignorancia, la publicidad esta ausente.
El peor enemigo de las soluciones es el desconocimiento de éstas.
La publicidad es considerada la solución y herramienta principal para que cualquier proyecto o empresa emerja, salga a flote.
Cuando no lo es, no existe. Es decir, el intentar dejarla a un lado es como negar su existencia; lo que equivale a objetar, tomando un ejemplo común y sencillo: que sin el oxigeno seguiremos viviendo.
La publicidad es el elemento vital de cualquier negocio que tenga o aspire a tener vida.
Todo en este mundo trabaja bajo un sistema perfecto y exacto, la no inclusión de algún paso o procedimiento no garantiza un resultado satisfactorio.
Es por eso que cuando no se incluye la publicidad como una regla a seguir en la proyección de cualquier actividad lucrativa, no se obtienen las ganancias esperadas.
La ignorancia desde un principio la menciono como el enemigo primordial.
Son innumerables los casos en que la diosa ignorancia se presenta con sus puntiagudas espadas del desconocimiento y aniquila sin piedad a quien porta el estandarte de la publicidad.
Y de igual manera son incontables los casos en que los que adoran a esa deidad, acaban por pasar a formar parte de la legión de los números rojos.
Es necesario aclarar que la publicidad como tal no funciona sino esta bien cimentada. No se trata de pegar papeles por todos lados o gritar escandalosamente que algo o alguien tiene las mejores opciones del mercado. Todo lleva un porqué. Y el que tiene los porques más claros es el experto en esta disciplina, o sea, un profesional.
La agencia que te ofrece las tarifas más altas o las más bajas no es la que mejores resultados te va a dar; sino más bien la que te plantee una solución con bases y procedimientos, que garanticen los resultados que tú esperas.
Cabe recalcar que no todos esperamos lo mismo. Por eso es importante que se contemplen bien las necesidades de cada cliente para así darles la solución adecuada. Y eso, solo un profesional lo puede lograr.
Por tales razones, creo que es de suma importancia crear conciencia de su utilidad, y así acabar de una vez por todas con la ignorancia.
No es magia, es una parte palpable y fácil de ejemplificar de toda empresa exitosa.
La publicidad es básica, insustituible e imprescindible. Es el oxígeno de cualquier anhelo emprendedor.
diciembre 13, 2005
diciembre 09, 2005
Sin azúcar por favor
En la sala de juntas de una compañía cinematográfica es común ver a los involucrados discutir acaloradamente sobre algo.
De igual manera se pueden ver personajes raros haciendo cosas raras y nadie se inmuta, así es el negocio del espectáculo.
Durante la reunión de hoy, una dama de apariencia libertina enciende su quinto cigarrillo tratando de ocultar su intranquilidad. A la vez mira fijamente a un hombre de enorme barba que tiene enfrente. Su aspecto lo podría involucrar con negocios sucios aunque quisiera pasar desapercibido, pero los prejuicios son eso mismo: prejuicios.
Aunque, la dama fumadora no necesita ser vidente para saberlo: el recuerdo de las noches que ha pasado con el despilfarrando a manos llenas está latente, y la involucra con su verdadera identidad.
Obedeciendo al guiño de su cómplice de barba frondosa ella se levanta por un café.
Siempre estuvo dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de seguir en el camino de la abundancia enfermiza. Hoy no va a ser la excepción.
El verdadero sentido de hacer cine se puede ir al demonio, piensa. Hoy le importa más rellenar su patética existencia con placeres superficiales, de hecho toda su vida ha girado en ese sentido.
La discusión entre los que llenan la sala sube de volumen a ratos. La importancia del tema los irrita.
Sobresale entre la discusión un hombre que porta lentes bifocales a media nariz. El aboga en voz alta por la verdadera esencia del arte y más de uno parece estar convenciéndose de su posición.
Esta noche se podría llegar a un acuerdo y el de la barba abundante lo sabe, de hecho siempre lo supo y por eso está ahí.
-¿Un café señor Rodríguez?
- Claro, gracias, que amable señorita.
El tema del tráfico de infantes que se pretende abordar en la película podría destapar algunas interrogantes de relevancia. Eso, por supuesto, no les conviene a algunos en particular.
Hay pruebas que alguien está por presentar y eso le daría validez verídica e histórica al filme.
El tema de discusión es si incluirlas o no y el riesgo que implica hacerlo; tanto para ellos como para el testigo.
Terminando la reunión, los que temieron porque se realizará la película y sus consecuencias, se fueron a dormir tranquilamente.
Minutos antes, un café envenenado y una dama de apariencia libertina ya se habían encargado de obsequiarles esa tranquilidad.
De igual manera se pueden ver personajes raros haciendo cosas raras y nadie se inmuta, así es el negocio del espectáculo.
Durante la reunión de hoy, una dama de apariencia libertina enciende su quinto cigarrillo tratando de ocultar su intranquilidad. A la vez mira fijamente a un hombre de enorme barba que tiene enfrente. Su aspecto lo podría involucrar con negocios sucios aunque quisiera pasar desapercibido, pero los prejuicios son eso mismo: prejuicios.
Aunque, la dama fumadora no necesita ser vidente para saberlo: el recuerdo de las noches que ha pasado con el despilfarrando a manos llenas está latente, y la involucra con su verdadera identidad.
Obedeciendo al guiño de su cómplice de barba frondosa ella se levanta por un café.
Siempre estuvo dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de seguir en el camino de la abundancia enfermiza. Hoy no va a ser la excepción.
El verdadero sentido de hacer cine se puede ir al demonio, piensa. Hoy le importa más rellenar su patética existencia con placeres superficiales, de hecho toda su vida ha girado en ese sentido.
La discusión entre los que llenan la sala sube de volumen a ratos. La importancia del tema los irrita.
Sobresale entre la discusión un hombre que porta lentes bifocales a media nariz. El aboga en voz alta por la verdadera esencia del arte y más de uno parece estar convenciéndose de su posición.
Esta noche se podría llegar a un acuerdo y el de la barba abundante lo sabe, de hecho siempre lo supo y por eso está ahí.
-¿Un café señor Rodríguez?
- Claro, gracias, que amable señorita.
El tema del tráfico de infantes que se pretende abordar en la película podría destapar algunas interrogantes de relevancia. Eso, por supuesto, no les conviene a algunos en particular.
Hay pruebas que alguien está por presentar y eso le daría validez verídica e histórica al filme.
El tema de discusión es si incluirlas o no y el riesgo que implica hacerlo; tanto para ellos como para el testigo.
Terminando la reunión, los que temieron porque se realizará la película y sus consecuencias, se fueron a dormir tranquilamente.
Minutos antes, un café envenenado y una dama de apariencia libertina ya se habían encargado de obsequiarles esa tranquilidad.
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