noviembre 18, 2005

Don Neto

Es mejor no vivir en casa ajena. Si, donde tenga yo la libertad de todo. Desde el más absurdo detalle, como tirar los calcetines sucios debajo de la cama, hasta invitar a quien quiera hasta las horas que sean.
Pero es difícil vivir solo. Las rentas son muy caras y no tengo trabajo que me soporte renta, comida y diversión.
Hoy en la mañana cambie cinco pesos por un diario que incluyera anuncios clasificados. Me acomodé en una banca sucia de un parque mal cuidado con la esperanza de encontrar algo bonito y barato. Leí cada uno de los anuncios pequeños con dificultad. Y aunque me di cuenta que necesito lentes, prefierí forzar la vista para ahorrar; además creo que de por si nadie puede leer bien esas letritas del clasificado.
Repaso todos los “se renta departamento” y no doy mentalmente con ninguna dirección. Obvio: ciudad nueva. En la mayoría de los anuncios el precio de la vivienda me ataja a la mitad del pequeño texto y no alcanzo a leer los teléfonos; son caros y punto, no necesito llamarles para que me lo repitan.
No, no, no, esto no es para mí. ¡Me regreso a casa de mis padres! Ahí hay agua caliente siempre; ropa limpia, sabanas limpias, comida también caliente y mi familia siempre conmigo, ¡soy un idiota! ¿A que vine a sufrir?
Por ejemplo, me pregunto: ese señor que esta sentado en la banca de enfrente de mí ¿De que vivirá? ¡Mírenlo! Dándole de comer a las palomas como si uno no tuviera suficiente con mantenerse a uno mismo. Y para colmo ahí viene a molestarme. ¡No señor, no se levante, gracias, no quiero platicar con nadie!
Le valió sorbete mi mensaje telepático: ahí viene. Cada vez más cerca… ¿Cómo dice? ¿Casa de asistencia para caballeros? ¿Barata?... ¡Perfecto! Si, me interesa, vamos.
Que raro. Bueno, es posible que sea una buena opción. Si no me gusta le doy las gracias y listo.
Este hombre me dijo que se llama Don Neto ¿Es ese un nombre? Es posible, la gente de la ciudad es muy rara. Como el parque donde estábamos: en pleno centro de Guadalajara y así de descuidado.
Llegamos a mi cuarto. No es más que un espacio de dos por tres con una cama individual, un buró con lámpara y un pequeño escritorio. También tiene una gran ventana donde se aprecia en las mañanas el color café del cielo enmarcado por cables y ramas de árboles.
Una de las paredes es de madera. Siempre se escuchan ruidos al lado; me dijeron que ahí vive un abogado… ¿un abogado aquí? Bueno, a lo mejor fue estafado y perdió su residencia y su auto último modelo, enseguida lo dejo la esposa y a su perro le dio moquillo ¿Puede pasar no?
A Don Neto casi no se le ve en el día. De hecho casi todos se aparecen en la noche. Cuando me despierto y bajo a la sala solo esta Ronie, el perro del dueño.
Según me contó el abogado, arriba de nosotros, en la azotea vive un señor solo, abajo esta la recamara de don Neto y enfrente rentan unos militares. Ellos solo llegan los fines de semana ahí, es su día de descanso creo.
Abajo esta la sala, la cocina, un comedor y un teléfono con candado. La televisión esta muy vieja pero funciona bien. Aunque nadie la ve, ni don Neto, el se mantiene informado con el periódico que compra en la tiendita de la esquina.
Una de las tantas curiosidades que guarda la casa es la habitación de un señor que vende hamburguesas en el mercado. Su “casa” esta improvisadamente construida debajo de la escalera de la sala. No se el porqué de las vidas de cada uno de ellos. Ni me importa.
Don Neto acaba de llegar. Son la once de la noche y trae a un amigo. Le sirve de cenar mejor que a el mismo. Mientras cena va a la tienda y regresa con un Squirt de 2.5 litros.
Enseguida se sube sin decir nada a su recamara. Después baja con una botella de tequila “Cuervo reposado”, se la muestra al amigo y a la vez recoge el plato que ensució y los deja lavados. Se dicen cosas que no alcanzo a escuchar y se van a la recamara.
Ahí don Neto tiene una pequeña terraza. Yo subo a mi cuarto y los observo desde arriba. Platican de no se que. Ríen de cualquier cosa, no escucho nada.
Ya no puedo mas, me voy a dormir. En fin, es su vida.
A la mañana siguiente don Neto ya esta barriendo la calle mientras silba una canción que desconozco. Me dice buenos días y ni le contesto. Siempre soy así: cuando me acabo de despertar no saludo.
¿Ah y el amigo? Se fue. Pudo haber sido anoche. Si, claro ¿Y si pasó la noche ahí? ¡Bah! Ese no es mi problema.
Lo que me intriga es el cuadrito que esta en sala: es el dibujo de la espalda musculosa de un hombre.
También me extraña que haya rosas rojas de papel por todos lados y que don Neto siempre se ponga el mismo short cortito para pasear todas las tardes en el mismo parque donde lo conocí.
En verdad que es rara esta gente de la ciudad.

5 comentarios:

Moro dijo...

Buen relato, a mi gusto, sólo hay algo que me intriga y que es algo casi constante en las narraciones que escribes; ¿por qué tus personajes son tan solitarios?, y de aquí derivan más preguntas: ¿acaso será una condicionante para realizar los escritos?, ¿por qué limitar el nivel creativo a unos cuantos aspectos? (soledad, frustración y pesimismo, aunque a veces tengan un transparente aire cómico). En fin, son buenos ejemplos del vivir cotidiano, que basándose en nimiedades, nos representan el duro destino humano, del cual pocos puden premsumir habersé construído, toda vez, que está fuertemente determinado por el azar y lo inevitable (enfermedad, tragedia y muerte). Sólo nos queda la resignación y el consuelo que provoca el saber, que uno mismo, no es la única víctima de las ironías de la vida. Felicidades.

Moro dijo...

Por cierto, si sigues así, este blog, será pronto de dominio gay. Jajajajaja. Chido.

Rubén V. Sánchez Rodríguez dijo...
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Rubén V. Sánchez Rodríguez dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Rubén V. Sánchez Rodríguez dijo...

gracias por opinar OHFM, tu si aprecias la perdida de tiempo, ah no verdad? y felicidades en tu santoral (?) sigan opinando, NO COMO OTROS QUE NO SE ATREVEN, QUE OCULTAN?